Summits of my life es el proyecto personal del gran Kilian Jornet. Si eres corredor/a de montaña y conoces algo de la trayectoria de este fuera de serie, sabrás que prácticamente ha ganado todo lo que se puede ganar en el mundo del Trail Running y en el mundo del Ski de Montaña, las dos disciplinas que practica.

En la primavera de 2012 presentó este proyecto “Summits of my life”, el cual trata de ir consiguiendo las cumbres de los diferentes continentes, siempre con la misma filosofía, es decir, yendo muy ligeros, siempre con el mínimo equipo y de la manera más rápida. Es su proyecto personal y durará cuatro años. El año que viene será el de las cumbres europeas, el Elbrus, el Mont-Blanc y el Cervino; el año siguiente, América, con el Aconcagua y el McKinley, y después al año siguiente el Everest.

A fine line es el título de la primera película del proyecto, dirigida por Seb Montaz. El film repasa su trayectoria de 2012 centrándose mucho en los desafíos de las dos travesías al Mont-Blanc con un recuerdo emocionado para Stéphane Brosse. Es un homenaje al ídolo, al maestro, que perdió la vida en un accidente mientras ambos intenteban completar la travesía integral del Mont-Blanc de este a oeste a través de los cuatromiles. La duración es de una hora.

Este es el trailer:

Ayer ví el film en casa, es un viaje alucinante por este año 2012 de Kilian Jornet, hay un intento por descubrir quién es en realidad esta persona que corre por las montañas y que irradia tanta pasión por ellas. No obstante creo que el film se queda en la superficie y aunque nos muestra aspectos muy personales de la vida de Kilian, no consigue aclararnos mucho de su personalidad, eso sí, en cámara se le ve algo introvertido lo cual creo que no es una sorpresa.

Respecto a los desafíos del proyecto Summits of my Life, creo que están mostrados con el realismo necesario, ves en las imágenes que Kilian no quiere engañar a nadie, que se enfrenta a estos retos de la forma que proclama, lo más ligero posible y asumiendo que eso puede tener riesgos y peligros. Pero los riesgos hay que gestionarlos y vivir con ellos.

Las imágenes aéreas son espectaculares, tanto por la belleza, que es infinita, como por la forma en que nos enseñan la progresión de Kilian y sus amigos por cornisas, seracs, roca, hielo, nieve y cimas maravillosas.

Durante la hora de duración también encontrarás entrevistas con familiares, amigos, mentores etc. Me han gustado especialmente las entrevistas a otros esquiadores de montaña, en la que hablan sobre como perciben su deporte, su forma de vida.

Como todos sabemos, uno de los mayores protagonistas del film Stéphane Brosse falleció en la primera travesía ( Mont-Blanc de este a oeste por los cuatromiles) debido a un desgraciado accidente, en el film esto se refleja de una manera muy delicada y elegante, y se hace hincapié en el film que la montaña nos regala momentos de placer y felicidad, pero que también tiene riesgos, peligros y que no todo es perfecto.

Se muestran dos travesías más; una de sur a norte pasando por una vía de escalada hasta la cima del Mont-Blanc y bajando a Chamonix cuyas imágenes son impresionantes y la otra es la unión las dos ciudades de Chamonix y Courmayeur cunas del alpinismo.

Ayer disfruté con imágenes, conocí a personas especiales, me emocioné con el recuerdo de Stéphane Brosse y cuando la pantalla se quedó en negro tras los créditos, sólo podía hacer una cosa:

Salir a correr por la montaña, y eso es lo que hice.

Si queréis apoyar el proyecto de Kilian, comprar la película o saber más podéis hacerlo desde la página oficial que es:

Summits of my life

Os dejo con la carta de valores que Kilian quiere transmitir y que personalmente comparto:

LA CARTA DE VALORES

1. Nadie nos dijo qué éramos. Nadie nos dijo que fuéramos. Nadie nos dijo que sería fácil. Alguien dijo que somos nuestros sueños. Que si no soñamos, estamos muertos.

Lucharemos por nuestros sueños, seguiremos nuestras pasiones, porque creemos que el sentido de la vida está en no seguir el camino de nadie. El sentido es trazar nuestro camino hacia lo que queremos. Y a pesar de las dificultades, aprenderemos en cada caída para poder continuar.

2. Nuestros pasos siguen el instinto que nos lleva hacia lo desconocido.

Tomar riesgos no es apostar, es evolucionar, es cambiar la persona que somos. Ser libre es ser nosotros mismos, no seguir a nadie, es tomar nuestras decisiones. Es elegir. Elegir formar una familia, elegir llegar a la cima, elegir un trabajo. En la montaña, nosotros somos los que trazamos nuestra huella, los que decidimos si bajar o no una canal, si subir una cima u otra. A veces acertamos y a veces no, pero nosotros abrimos nuestra traza en un lugar donde no hay caminos.

3. No miramos los obstáculos que hemos superado, sino los que tenemos delante.

Tenemos que aprender del pasado, sin vivir en él, coger experiencia de lo que hemos vivido y el respeto y el miedo para poder construir un futuro sólido. El pasado no es la vida que nos hace vivir. Lo que hacemos hoy no debe ser un crédito para asegurar el mañana. Viviremos cada instante del presente mirando lo que tenemos ante nosotros.

4. No se trata de ser los más rápidos, los más fuertes o los más grandes. Se trata de ser nosotros mismos.

«¿Hasta qué punto las dificultades extremas justifican medios extremos?», se preguntaba Walter Bonnati. El hombre ha demostrado que con la tecnología es capaz de construir lo que se proponga. Pero, ¿tiene algún sentido? Tenemos que aprender a vivir con menos, con lo que necesitamos para poder ser lo más humanos posible, para estar al máximo de adaptados al medio, a la naturaleza. Nuestra fuerza son nuestros pies, nuestras piernas y nuestro cuerpo, nuestra mente.

5. No somos corredores, alpinistas o esquiadores… ni siquiera deportistas… somos personas.

Las emociones compartidas no suman, multiplican. Una cima no es un punto geográfico, una fecha y un crono. Una cima son recuerdos, emociones almacenadas dentro de nosotros, son las personas que nos acompañaban o nos esperaban abajo. Nosotros mismos somos todas las personas que amamos y admiramos, que nos acompañan cuando no están presentes.

6. No estamos seguros de lograrlo, pero estamos convencidos de conquistar la felicidad.

Fracasar es no intentarlo. Fracasar es no disfrutar de cada paso del camino, fracasar es no sentir. Habrá puñetazos, habrá dolor y objetivos que quedarán lejos, pero en ningún caso podemos fracasar si el camino es pleno, aunque no consigamos la cima.

7. Con simplicidad.

Iremos a la montaña sin intermediarios, sin asistencia, sin ayudas externas, con humildad, sin querer ser superiores a la montaña, porque sabemos que es mucho más fuerte, e iremos hasta donde nos deje ir. Aprenderemos a convivir con el mundo real, el de las rocas, las plantas y el hielo, el que hay bajo el cemento. El que estaba antes que nosotros y que estará cuando nos vayamos.

8. En silencio.

Haremos que nuestros pasos no se noten, siguiendo un camino ecológico, sin dejar nada más que nuestras huellas, que el viento borrará. La vida auténtica es la que llevamos dentro de nosotros, y es en el silencio donde nos podemos explorar a nosotros mismos.

9. Con responsabilidad.

Porque en la montaña no hay una mano para ayudarnos cuando estamos en peligro, no podemos abandonar el camino porque no hay camino, pero tampoco hay nadie para felicitarnos cuando consigamos lo que nos proponíamos. Porque la montaña está lejos de la hipocresía, porque la montaña es sincera. Somos responsables de todas nuestras acciones, salgan bien o mal.

10. ¿Qué buscamos? ¿Quizás vivir?

¿Cuál es el objetivo final de toda empresa, de toda aventura, de la vida? ¿Es conseguir objetivos o caminar hacia ellos? ¿Es atrapar el horizonte o descubrir los paisajes que atravesamos andando? ¿La vida es la medalla de la llegada o las emociones y sentimientos que hemos almacenado en nuestro interior? Somos hombres forjados en sueños, emociones y sentimientos.

Kilian Jornet, diciembre de 2012