Podemos resumir la propiocepción como la capacidad que tiene nuestro cuerpo de “saber dónde y como está” en cada momento. Es un mecanismo natural del cuerpo para conocer el estado de cada articulación, músculo, ligamento, la tensión de la piel.. si está lesionado o simplemente en que posición se encuentra. Esto es posible gracias a los propioceptores, una especie de “sensores de movimiento”.

La propiocepción es una característica que se puede entrenar, y es importante tanto en el deporte (mejorar la destreza, la  fuerza, la estabilidad, la coordinación, etc.) como en la vida cotidiana (para subir escaleras, alcanzar un vaso o utilizar un cubierto).

Esta propiocepción se suele ver comprometida cuando hay alguna lesión ya que los propioceptores se pierden al destruirse las conexiones entre los distintos receptores y la médula, encargada de recibir el estímulo y enviarlo al cerebro para que lo procese. ¿Te has preguntado alguna vez porqué cuando tienes un esguince de tobillo (o alguien que conoces) te suele pasar más de una vez? Pues cuando una lesión no se recupera correctamente en cuanto a la propiocepción, la información que llega al cerebro es menor que antes y en estos casos suele aparecer la sensación de “miedo a hacerse daño” o inseguridad. Por eso es muy importante, tanto para prevenir lesiones como en las fases de recuperación cuando ya se ha producido la lesión, entrenar la propiocepción.

Fuentes: www.fisioenap.com y www.tufisio.net

A continuación os mostramos en este vídeo 3 ejercicios sencillos para entrenar la propiocepción, se recomienda  una realización regular entre 2-3 veces por semana.