Hay una frase muy trillada por muchas personas entre las cuales se encuentran los profesionales de la medicina y es “¿Te duele la espalda? Pues la natación te vendrá muy bien”. Precisamente el otro día al llevar a nuestra hija al pediatra por su espalda nos comentó que le vendría muy bien la natación. Yo misma, cuando me diagnosticaron hace años la protusión discal sufrí el veredicto: A nadar!!.

Estoy segura que tú también has vivido una situación parecida directa o indirectamente ¿verdad?. Pues bien, yo creo que esta especie de “receta” de “nadar para todos” es un error, al menos generalizada de esta forma. Y explicaré mis razones a continuación:

  • En primer lugar, la natación es un deporte extremadamente técnico, complejo, el cual para poder practicarlo correctamente se necesita de una enseñanza específica y de muchísima práctica. Por lo cual, si quieres empezar a nadar deberías aprender mediante clases impartidas por un profesional o por compañeros/as que dediquen un tiempo a enseñarte y sean pacientes.
  • En segundo lugar, si nadas porque tienes dolor de espalda, tienes que saber que no todos los estilos de natación están indicados para ello. Si nadas a crol y no tienes la técnica suficiente puedes padecer dolor de cuello o agravar alguna dolencia cervical que ya tuvieras. Si tu dolencia es a nivel lumbar, el estilo braza está contraindicado. Así, para la espalda el estilo que viene mejor es nadar de espalda. O ejercicios específicos dentro de la modalidad conocida como “natación terapéutica”, donde se utilizan elementos de flotabilidad como churros, manguitos, tablas, pull-boy, etc. para realizar ejercicios diversos guiados por un monitor especializado.
Natación

Natación. Pull-boy

Una vez dicho esto, queremos añadir que nos encanta la natación y que si queremos practicar este bonito y saludable ejercicio se debería tener en cuenta los distintos objetivos o fines que se persiguen con esta práctica:

  • Desde un punto de vista educativo, el aprendizaje de la natación puede contribuir a la formación integral de la persona desde el punto de vista cognitivo, psicomotor y afectivo. La natacion además es una actividad muy positiva para las personas con necesidades educativas especiales.
  • Desde el punto de vista de la salud física y mental la natación se puede plantear como mejora de la condición física y bienestar general así como para tratar determinadas dolencias pero siempre desde un enfoque profesional.
  • Por último si el objetivo es la práctica deportiva, tienes que saber que la práctica de la natación está basada principalmente en la técnica y de forma secundaria en el entrenamiento de la velocidad y la resistencia. Esta circunstancia se debe a que, al contrario que en otros deportes, el cuerpo humano no fue diseñado para nadar, ya que esta acción implica movimientos no naturales y poco instintivos.

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