Hace unas horas que terminé mi aventura en ULTRA TRAIL SIERRAS DEL BANDOLERO (ed 2016) y los recuerdos aún están lo suficientemente frescos como para plasmarlos aquí.

Si alguna vez te has planteado hacer un Ultra Trail duro….prepárate porque si eliges el UTSB llevarás una ración de dureza extrema…y a mi casi me tumba.

Pero empecemos por el principio.

Esta año 2016 tengo un proyecto, hacer 5 Ultra Trails. El primero, y el más largo de todos es UTSB.

La prueba (UTSB) tiene ya cinco ediciones a sus espaldas incluyendo la actual (2016), y se ha ido consolidando en el panorama del Ultra Trail nacional como una prueba dura y especial. Dura, porque son 155km  y esto ya es una distancia respetable. Es dura porque tienes casi 12500mt de desnivel acumulado. Es dura porque el terreno es muy técnico, lleno de piedras, zonas de lodos, subidas interminables y bajadas que a más de uno le dejarían con lo boca abierta. Y es especial porque tiene un índice de retirados, muy alto.

TRACK UTBS2106

Es una prueba que te marca la consigas terminar o no. Para mi, ha sido la prueba más larga a la que me he presentado. Esto, unido a una no muy buena preparación, hacían que mi desempeño en la misma fuera una incógnita.

A las 18:00 de la tarde del Viernes día 4 de Marzo, se daba la salida entre los disparos de los trabucos, los nervios y las emociones a flor de piel. Yo me puse a mitad del corralito y una vez salimos del pueblo, me puse en modo disfrutar, que la carrera es muy larga y ya iremos cogiendo ritmo.

Salida UTBS2016

En el UTSB he contado con el mejor equipo de apoyo que uno puede soñar; mi hija Maya y mi pareja Irene. Ambas estuvieron en la salida y luego, irían a los otros avituallamientos, siguiendo la carrera y apoyándome en lo que fuera necesitando.

En este tipo de carreras los primeros km se pasan volando, entre la alegría, los saludos a gente conocida y los paisajes, los minutos pasan y los km también.

Me habían avisado que hasta Villaluenga del Rosario fuera tranquilo, esos 38km primeros eran muy complicados y duros. Y que la bajada hasta Villaluenga, era….especial. Así me lo tomé y al principio bien, poco a poco iba cogiendo corredores y entrando en carrera. Recuerdo que la noche se nos echó encima antes de la llegar a Villaluenga y la bajada fue…complicada, por decir algo. Pero a mi me gustan la bajadas y cuanto más técnicas mejor, así que pude bajar bien y llegué al avituallamiento con un poco de frío pero bastante entero. Decir que aquí se retiraron casi 70 personas.

Antes de la noche

A partir de aquí, el objetivo era llegar a Ronda, km 64,5, donde me esperaban Irene y Maya. Con la noche cerrada tuvimos que atravesar los Llanos de Libar y pasar por Montejaque. El problema no era la distancia ni la noche, el problema eran las condiciones meteorológicas pues, nos llevaba lloviendo fino durante muchas horas ya, pero es que empezó a hacer mucho frío, a caer agua/nieve, a soplar viento helado y, para aderezar un poco más, niebla bastante intensa. Así que llegar a Ronda, ya no era pasar por un avituallamiento más. Para mí Ronda era calor, descanso y terminar el sufrimiento.

Había quedado con Irene que en Montejaque la llamaría para avisarla de que me faltaban unas dos horas para RONDA. Cuando la llamé, eran las 3 de la mañana y le dije que, en 2 horas estaría en Ronda. Pero al salir del avituallamiento me entró tal frío en el cuerpo que me tuve que poner a correr fuerte para entrar en calor.  Llegué a Ronda 1 hora y 15 minutos después.

Cuando entre en el pabellón deportivo, ni Maya ni Irene creían que iba a llegar tan pronto. Fue el frío intenso el que me azuzó para llegar allí y terminar de sufrir.

Todo lo que recuerdo de esos momentos en el pabellón es a ellas dos a mi lado, intentando calentarme y yo muy bajo de moral, de fuerzas y tiritando mucho. Pasado un rato decidí que no quería seguir, pues me encontraba muy mal, nunca en otra carrera había tenido esa sensación, y todavía me quedan casi 90km muy duros.

RONDAUTSB2016

Ellas no me empujaron a tomar ninguna decisión, solo me ayudaron a cambiar de ropa, secarme bien, y comer poco a poco.

Fueron momentos muy duros y desagradables.

RONDA

Luego poco a poco, noté como mi carácter mejoraba, empecé a bromear un poco (muy poco) y ya no sentía tanta desesperación. Hablé con mi amigo Ernesto Elena, que no paró de animar, etc. Así que, tras volverme a preparar, me dispuse a seguir con la carrera y a no retirarme, porque, no me he retirado nunca y esta no iba a ser la primera vez.

Ernesto Elena

Salir por la puerta del pabellón de Ronda fue como avanzar hacia lo desconocido, hacía la incertidumbre…..pero, ¿la vida es así también no? y estas carreras son como la vida.

Me plantee el resto de la carrera de avituallamiento en avituallamiento. No tenia claro si podría terminar así que decidí dividir la carrera es esos tramos más pequeños.

Salir de Ronda

Poco a poco iba avanzando, unas veces solo, otras veces con otros compañeros, y sin darme cuenta, se hizo de día.

En esta carreras cuando se hace de día y la luz te ilumina, es como si renacieras, como salir de un agujero en el que estas metido. Te inunda la luz y los sentidos vuelven a cobrar vida. A mi me sentó genial. Empecé a notar las fuerzas de nuevo y el camino se mi hizo algo menos duro.

De DIA en UTSB

Fui llegando a los avituallamientos poco a poco. Primero a Benaojan, luego a Jimera y luego tras una espectacular subida, a Cortes. Aquí había un punto de inflexión pues cuando sales del avituallamiento te enfrentas a una subida de las más espectaculares que recuerdo. En Cortes comí un plato de pasta y parece ser que no lo asimilé bien. Cuando empecé la subida, las piernas no me iban, notaba como toda mi sangre estaba en el estómago y nada en las piernas. Así que la subida se me hizo muy dura. Paso tras paso, con la cabeza mirando a las piedras y otra vez con la mente incitándome a terminar con el sufrimiento y retirarme en el siguiente control.

Comiendo en Cortes

Llegué de nuevo  a Villaluenga del Rosario, y mis chicas de apoyo ahí estaban, para darme ánimos y todo lo que necesitara. Yo había roto uno de mis bastones y, si hay una carrera donde vengan bien los bastones es esta. Pasé muchas hora y kilómetros sin bastones, pero Irene, no paro de intentar buscar uno hasta que lo consiguió y pude salir de Villaluenga de nuevo con dos bastones. Esto es una de las cosas que hacen que tu equipo de apoyo se lo mejor de la carrera.

Bastones!!!

Desde Villaluenga afrontamos una nueva subida y una posterior bajada interminable hasta Grazalema, donde ya podías sentir que si no renunciabas, el final estaba más cerca. Estás en el km 127 sólo te queda una gran cuesta, la del Puerto del Boyar, luego ya todo hacia meta es llano, o bajada o rampas menores. Así que te empiezas a animar y a sentir bien.

A mi las fuerzas me volvieron una vez que llegué a Benamahoma, allí les dije a Irene y Maya que ya se fueran para la meta, que se saltaran el avituallamiento del El Bosque. Nos besamos y nos encomendamos a la suerte.

En ese momento, sali de Benamahoma con un solo objetivo: había visto el tiempo y las horas que llevaba, si apretaba hasta meta estos últimos 15km podría bajar de las 30h en mi primera participación en UTSB. Me sentía cansado, pero estaba fuerte, así que me lo propuse y salí a darlo todo hasta meta.

En este tramo mi reloj Suunto marca kilómetros a un ritmo de 4:30, 4:15 en zonas llanas y unos ritmos de 4:45 en zonas de subida. Conforme avanzaba, adelantaba a otros corredores que me animaban a conseguirlo. Poco a poco se va haciendo más duro, son muchas horas ya de esfuerzo, pero la ilusión de llegar y de llegar en menos de 30 horas podía más que el cansancio de todo mi cuerpo.

Casi sin darme cuenta, Prado del Rey apareció delante de mi, sólo quedaba una gran cuesta arriba de cemento, y el callejeo hasta meta. Apretando como pude, llegué arriba, y giré la esquina que conduce a la calle de meta.

Irene y Maya estaban en una cafeteria esperando y casi no me ven pasar porque no creían que iba a llegar tan pronto. Ambas me vieron de pasada y salieron corriendo detrás mía. Mi hija Maya me alcanzó y corrió a mi lado, mientras yo intentaba conseguir llegar antes de la 30h.

Al cruzar la meta, nos fundimos los tres en un abrazo inmenso, que me llenó de vida y de energía.

Habían sido 29horas y 46minutos de aventura brutal en la que he renacido unas cuantas veces, y otras tantas he estado a punto de abandonar, pero al final salió.

METASin Irene y sin Maya, puede que no lo hubiera conseguido. Ellas recorrieron el UTSB de otra manera, pero sufrieron también y pusieron todo su esfuerzo para que todo saliera bien.

POST UTBS2016

Ahora toca recuperar y pensar en CSP 2016 el 23 de Abril.