La promoción de la actividad física en la infancia es muy importante para nosotros, Hoy queremos presentaros en deporte4you a una persona muy especial que se dedica a enseñar danza oriental a niños y niñas. Se trata de Raquel Peral Bueno Psicopedagoga, Profesora de Danza Oriental  y Experta en Promoción de la salud.

Durante los últimos tres años ha compaginado su labor de educadora infantil con el de profesora de danza oriental en la Asociación  Cultural de Danzaterapia Ari Majah, de la cual es fundadora y presidenta. A través de  sus clases pretende que las alumnas realicen ejercicio físico mediante un baile de bajo impacto, divirtiéndose y compartiendo con otras compañeras el placer de liberar el cuerpo y la mente al son de ritmos orientales.

Además considera que  el baile te proporciona la posibilidad de inculcar hábitos de vida saludable en las alumnas, ya que la danza oriental requiere constancia, superación y “engancha” como cualquier otro deporte. Por lo tanto, es un recurso estupendo para promocionar salud desde edades muy tempranas.

Entre sus intereses destaca la pasión por viajar y conocer otras culturas, le enriquece tanto a nivel personal como profesional la fusión de diferentes  danzas y estilos musicales, le encanta aprender cada día de los niños/as porque siempre tienen algo bueno que enseñarte, le apasiona la literatura infantil………etc…….pero quizá lo más interesante es descubrir que siempre te quedan libros por leer, hobby por realizar, cursos por hacer, ciudades que visitar, experiencias que vivir……

Actualmente ésta desarrollando dos proyectos relacionando la danza oriental con la promoción de la salud; uno de ellos consiste en la realización de un curso on-line  denominado “La Danza Oriental y sus Beneficios Terapéuticos”; el otro “Danzaterapia como un Activo en Salud para Embarazadas” dirigido a la formación continua de matronas.

Raquel Bueno Peral

Raquel Bueno Peral

Hemos querido entrevistarla para conocer un poco más sobre este apasionante baile y que nos cuente de primera mano sus beneficios para los niños y niñas.

D4y: ¿Desde cuándo llevas bailando? ¿Por qué Danza Oriental?

Bailando llevo desde que tengo uso de razón, desde que era niña me gustaba poner cualquier música que tuviera un ritmo que me hiciera sentir para poder expresarlo corporalmente (además mis padres también eran muy aficionados al baile). Fue con los 18 años cuando tuve mi primer contacto con la Danza Oriental, era estudiante de Pedagogía y la Universidad de Granada impartía un curso trimestral de Danza Oriental en su centro cultural de “Casa de Porras”. Por aquel entonces yo desconocía lo que era realmente la danza oriental, pero me motivaba aprender un baile distinto y enigmático, muy poco o nada conocido en Granada en ese momento.

Desde la primera clase me enamore de cada uno de sus movimientos, de su música, de lo que me hacía sentir, me fascino tanto que estuve dos años consecutivos realizando el mismo curso trimestral, a pesar de que la profesora no me enseñaba nada nuevo pero yo perfeccionaba los movimientos de brazos y caderas. Además las clases me mantenían en forma y me suponían un reto conmigo misma para superarme como bailarina. Probé con diferentes profesoras hasta que me quede con Helena Rull, ella realizaba festivales internacionales de Danza Oriental tanto en Granada como en la Costa de Sol. En estos festivales empecé a conocer a otras profesoras, bailarinas/es y músicos de la danza oriental y realice diferentes cursos intensivos con ellos para ampliar mis conocimientos y formarme como profesora.

D4y: ¿Cómo y cuándo empezaste a enseñar Danza Oriental?

Durante el tiempo que dedique a mi formación como psicopedagoga y bailarina de danza oriental, me di cuenta que esta danza estaba enfocada en España sólo a adultos, sin embargo en otros países como Marruecos, Egipto, Brasil….etc, los niños/as  aprendían desde pequeños. Por eso decidí crear una Asociación de Danzaterapia para tener la oportunidad de enseñar esta danza a niños/as a partir de 3 años, como cualquier otro baile. Posteriormente las madres de estas niñas también querían aprender a danzar y así fue como poco a poco “Ari Majah” fue creciendo y yo con ella como profesora.

Después me fui dando a conocer a través de los espectáculos de fin de curso que realizaba con todas mis alumnas y me llamarón para impartir clases en diferentes pueblos de la provincia de Granada.

 

D4y: ¿Cómo beneficia la danza oriental a los niños/as y adultos? Beneficios físicos, psicológicos, sociales…

Hoy en día está más que demostrado que tanto la música como la danza tienen un efecto terapéutico en las personas. La danza oriental, como una modalidad de danza o baile más, nos proporciona si la practicamos con regularidad los siguientes beneficios:

 A los niños y niñas les ayuda a desarrollar su psicomotricidad en relación con:

 

  • Conocimiento de su esquema corporal.
  • Desarrollo de las capacidades perceptivo-motoras.
  • La lateralidad.
  • La coordinación.
  • Estructuración de las relaciones espaciales y temporales.
  • Movimiento a partir del centro (músculos abdominales, control y conciencia de la respiración)
  • Regulación de la propia energía.
  • Percepción del ritmo
  • Percepción del movimiento.

 

Beneficios Psicológicos:

 

  • Favorece la memoria auditiva y visual.
  • Aumenta la autoestima
  • Permite la exteriorización de emociones a través de la expresión corporal
  • Fomenta la creatividad.

 

Beneficios Sociales:

 

  • Socialización en un contexto diferente a lo habitual (escuela, familia…): aquí bailamos.
  • Se favorece el trabajo en equipo y la cooperación a través del aprendizaje de las coreografías grupales.
  • Respeto por el ritmo de aprendizaje de los compañeros y empatía para ayudarlos avanzar.

 

danza oriental

Danza oriental en la infancia

 

D4y: ¿Hace falta algún requisito para empezar a bailar Danza Oriental? (edad, sexo, condición física, tener ritmo…)

No hace falta ningún requisito, sólo que estés motivado por aprender este tipo de baile, que te guste la música árabe y que tengas paciencia para conocer las posibilidades que te brinda tu propio cuerpo.

La danza oriental es un ejercicio de bajo impacto que pueden practicar personas de cualquier edad y condición física. Sin embargo, al igual que sucede con cualquier actividad física, es importante escuchar nuestro propio cuerpo por si estamos sintiendo algún tipo de dolor o malestar. Entonces lo mejor es parar y ver si no estamos bailando en la posición correcta o no estamos respirando adecuadamente. Ya que como cualquier baile la danza oriental tiene sus propias técnicas de movimiento y de posicionamiento para evitar dañarnos la espalda, las lumbares, rodillas…..etc.

En cuanto al ritmo este se aprende escuchando la música y dejándonos llevar por ella relajadamente sin ningún tipo de prejuicio o presión.

D4y: Por tu experiencia enseñando a niños/as y a personas adultas ¿qué te gusta más de enseñarles a cada uno de ellos?

Si tengo en cuenta que una de mis mayores pasiones son los niños y niñas, podría decir que me gusta todo lo que sucede con ellos desde que empieza la clase hasta que termina. Pero por mencionar algo en concreto lo que más me gusta es su espontaneidad, su naturalidad a la hora de bailar, la capacidad de aprendizaje que tienen y sobretodo que viene muy motivados. Además siempre me hacen modificar las coreografías porque tienen tanta imaginación que superan mis expectativas. Y como no me hacen reír y divertirme constantemente.

Con las adultas el ritmo de las clases es muy distinto, pero me gusta cuando se crea ese clima de complicidad entre todas las alumnas, y bailamos tranquilamente olvidándonos del mundo. También la capacidad de superación que tienen por superarse a ellas mismas y compartir la satisfacción que sienten cuando son capaces de bailar un solo o una coreografía grupal delante de un público.

D4y: ¿Tienes alguna anécdota o comentario que quieras compartir con nuestros lectores?

Una de las anécdotas que se me viene a la memoria fue cuando dos alumnas de 8 años llegaron a clase y me enseñaron una coreografía con “Alas de Isis” que ellas mismas habían inventado durante el fin de semana. Entonces se convirtieron en mis profesoras y en las de todas sus compañeras. Me encantó ver que realmente la danza oriental hizo que estas dos niñas sacaran su lado creativo, su expresividad y la capacidad para memorizar los pasos con una música que ellas mismas habían elegido.

Por último, decir algo que ya todos sabemos pero no por ello todos lo hacemos; “Quien mueve el cuerpo, mueve el corazón”. Afortunadamente existen formas ilimitadas de poder moverlo, así que elige la que más te guste y no te quedes quieto/a.

Yo elegí la danza oriental, ¿Cuál eliges tú?

Muchas gracias.

Datos de contacto de Raquel:

e-mail: arimajah@hotmail.com